Cuando te ofendan no respondas buscando herir a tu agresor, ¡no lo hagas...! ¡no vale la pena...!
Por mucho que te cueste, intenta mantener la calma para que tu hablar sea como el agua dulce o la miel, así como lo hizo Cristo
Efesios 4:29 "Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca; sino la que sea buena y sirva para edificación, para que dé gracia a los oyentes"

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