El último viaje
llega de imprevisto,
sin notificación alguna,
no nos permite
ni despedirnos.
Nos vamos sin un adiós,
sin un abrazo,
sin un te amo,
sin un perdóname.
A ese viaje sin retorno,
no le importa si estamos dormidos,
despiertos, desnudos o vestidos
eso le da igual.
Estemos o no estemos listos,
cuando llega buscándonos
queramos o no,
con él partimos.

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