Amar a Dios es sinónimo de entrega total.
Deja que tus actos hablen más que tus palabras.
Dios
no abandona,
no falla,
no olvida,
no da la espalda,
él siempre está
cerca.
Aunque existan diferencias, la lealtad debe permanecer intacta. Salmos 40:11 "Y tú, Señor, ¡no me niegues tu ternura! ¡Que siempre me p...