Hay personas expertas en mirar a los demás de arriba-abajo para después, con un gesto de repudio soltar palabras denigrantes que tienen como único objetivo hacer sentir mal a quienes van dirigidas.
Jesús lavó los pies de sus discípulos sin distinción alguna, hasta los del traidor Judas Iscariote.
Si él no hizo diferencias porque la gente se empecina en seguir creyendo que vale más, quien más tiene.
No es porque se tenga más o menos riquezas, tampoco tiene que ver el estatus social, simple y sencillamente ante los ojos de Dios todos somos iguales.
Estoy más que segura que solo un corazón transformado es capaz de mostrar compasión e identificarse con el dolor ajeno.
¡Seamos imitadores del Mesías y dejemos las infulas de lado...!
Proverbios 14:21
"Peca el que desprecia a su prójimo, pero el que tiene misericordia de los pobres es bienaventurado"

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