Esfuérzate por reconocer las virtudes de los demás y no en pregonar ni difundir sus defectos.
Cuando hables que sea para dar palabras alentadoras, de paz y esperanza, no para criticar.
Aunque existan diferencias, la lealtad debe permanecer intacta. Salmos 40:11 "Y tú, Señor, ¡no me niegues tu ternura! ¡Que siempre me p...
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